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Ley de Inclusión Financiera

Un toque de atención

Esta etapa del año nos significa someternos a muchas diligencias. Todo hay que arreglarlo, o por lo menos, buscar una forma de ordenar la casa. Nos surgen problemas cuando vemos que aparecen luces de atención, pagos, plazos que caducan, sorpresas que no queremos que nos afecten.

Han aparecido nubarrones en el horizonte, la aplicación de la Ley de Inclusión Financiera se ha convertido en una preocupación, es evidente que el desarrollo del trabajo doméstico remunerado se pone a prueba. A la Liga hace ya mucho días, en forma constante, llegan llamadas telefónicas, consultas vía mail, etc., todas con una inquietud ¿el 31 de diciembre vence el plazo para los integrantes del Grupo 21 para acogerse a las reglas establecidas por la Ley de Inclusión Financiera? Esto se nos pregunta con angustia en muchos casos ya que la nueva reglamentación hace sentir a gran parte del sector padecer un proceso poco amigable.

De las dos partes, empleadores y trabajadores, se ven dificultades, el uno porque muchas veces es un adulto mayor, con limitaciones para su circulación, con falta de movilidad o sin medios para efectuar diligencias que ponen a prueba su seguridad. El trabajador se enfrenta con un desafío que no logra dominar. Haciendo la relación tan complicada nos parece que en vez de tener una solución en servicio doméstico tenemos un problema y tal vez esto haga que la informalidad comience a crecer nuevamente, es una pena porque en los últimos años ha bajado notablemente.

Frente a todo esto la Liga de Amas de Casa ha tomado providencias.

Hace ya casi un mes fuimos recibidas en el Ministerio de Economía y Finanzas por los economistas Martín Vallcorba y Florencia López. Destacamos la atenta disposición, se pudo dialogar sin ambigüedades sobre el tema. Valoramos la clara presentación asumida por el Ministerio. Frente a nuestra posición sobre el asunto, planteamos las difíciles situaciones a las que se deben someter las partes, insistimos en especificar los inconvenientes de esta reglamentación ¿Por qué no continuar con la posible aceptación, por escrito, entre las partes para seguir como hasta ahora?

Este Siglo XXI requiere afinar el carácter de las nuevas normas, son tan vertiginosos los cambios que lo nuevo muchas veces excede nuestra capacidad de asimilarlo. En conclusión no dudamos que desde el MEF, quienes han realizado una tarea de gran nivel en este tema, nos lleguen buenas nuevas en cuanto a la cancelación del plazo y tomen en cuenta nuestras opiniones.

El 2018 ya está muy cerca y las familias merecen resolver su futuro con soluciones prácticas, confiamos que la legislación colabore en ese sentido.


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